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Militares ecuatorianos frustran asalto a vicepresidente argentino

Las Fuerzas Armadas de Ecuador frustraron un asalto contra el vicepresidente de Argentina, Amado Boudou, durante una visita a Quito, y capturaron a los supuestos delincuentes, informó este domingo la institución.

El intento de robo se produjo la noche del viernes cuando el vicepresidente se desplazaba escoltado por una caravana motorizada en la cual había miembros de la unidad de "inteligencia militar conjunta", según un comunicado.

Ese personal, "mientras cumplía sus tareas de seguridad y protección al licenciado Boudou, repelió un asalto perpetrado en contra de la caravana motorizada que conducía a esta autoridad, mientras cumplía su agenda como parte de la visita oficial a la República del Ecuador", señaló el reporte.

Los uniformados asignados a esa misión reaccionaron "efectiva y oportunamente neutralizando el ataque y capturando a los presuntos delincuentes, para posteriormente ponerlos a órdenes de las autoridades competentes", agregó el Comando Conjunto.

Durante su visita a Quito, Boudou se reunió con la ministra ecuatoriana de Defensa, María Fernanda Espinosa, para analizar cuestiones del ámbito militar.


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Otra vez, fiscales y “jueces de asalto” en una campaña electoral

Antonio Di Pietro, juez y candidato (Lapresse)Pues sí. Y en realidad no ha sido una gran sorpresa. La irrupción de la magistratura, las detenciones, algunas de personajes y personalidades entra la empresa y la política, y el llamado “ruido de las esposas” (las de las muñecas, naturalmente…) ha vuelto a calentar una campaña electoral italiana.

Y a recalentar un debate nunca enfriado, el del protagonismo y del supuesto peso de los jueces en una, otra vez, supuesta estrategia para alterar el curso de unas elecciones democráticas. Desde los tiempos de la caída de la Primera República, las investigaciones, detenciones en cadenas, suicidios de imputados, condenas y también muchos sobreseimientos, es difícil concebir el juego político italiano sin detenciones, interrogatorios, faldones, escuchas, togas y puñetas.

Hay quien evoca Tangentopoli, ese convulso periodo en el cual la procesión entre domicilios y detenciones, palacios de justicia e interrogatorios, cárcel y reclusión, era la constante apertura de los telediarios y las imágenes de gente conocida, esposada, abría las portadas de los periódicos. “Tangente” es en italiano lo que en México se llamaría “mordida” y en España a lo mejor es “apoquinar bajo cuerda”. Estamos hablando de corrupción, claro. De dinero que corre, en la sombra y en maletines y sobres, entre empresas y partidos, entre empresarios y financieros y políticos.

Aunque en Tangentopoli - que hizo famosos a unos cuantos magistrados, entre ellos al implacable y muy criticado juez Antonio Di Pietro, hoy de capa caída con su pequeña fuerza política por historias de dinero no muy bien aclaradas – no se trataba exclusivamente de dineros para fines personales. Ahí la mayoría de los casos afectaba a la ilícita financiación de las partidos políticos, una vía de recaudación que afectaba a diestra y siniestra, casi un sistema institucionalizado.

Ahora también se habla de lo mismo. Y los jueces, siempre en el candelero, sobre todo algunos grupos e individuos con fuerte personalidad y acentos cercanos a ideologías concretas, mayoritariamente de izquierdas pero no sólo, son otra vez protagonistas. Y no falta la sospecha y la acusación recurrente de que unos cuantos “activan” con un sincronismo perfecto investigaciones que a lo mejor llevaban años “in progress” o durmiendo un plácido letargo. Es decir, la insinuación - y es sobre todo Berlusconi el que la formula, pero no el único - de que acusaciones, detenciones y otras actuaciones de la justicia tienen más que ver con el calendario político que con la natural evolución de las pesquisas.

Algo huele a podrido en el banco más antiguo

La venerable sede del Monte dei Paschi di Siena. REUTERS/Stefano RellandiniParalelamente, según avanza esta campaña electoral, el escándalo, las investigaciones y las detenciones de implicados en las investigaciones sobre las graves dificultades del banco en ejercicio más antiguo del mundo, el Monte dei Paschi, ha proyectado duras sombras sobre el control político. En este caso, el control que siempre ha ejercido la izquierda italiana, con sus sucesivas denominaciones y hoy como PD, el Partito Democratico liderado por Pierluigi Bersani.  

Pues mientras ahí, en su sede de la bella ciudad toscana de Siena, se investigaba y se investiga sobre operaciones de dudosa naturaleza y de grandes agujeros financieros, a lo largo del país se detenía a ilustres dirigentes de la entidad. Como el ex director financiero del banco, Gianluca Baldassarri. Y la campaña electoral volvía la mirada hacia una izquierda que negaba el padrinazgo afirmando que «nosotros somos políticos, no banqueros».

Una tormenta ha sacudido gigantes “de Estado” como Finmeccanica y Eni, un buen número de emprendedores y el tercer banco italiano. Y todavía tendremos que ver muchas más actuaciones sobre varios escabroso asuntos. Pero no podía ser ese el único caso de actuación “espectacular” de la justicia. Otros jueces han mirado cerca y también más lejos, nada menos que a la India. Porque han “resucitado” algo que supuestamente ocurrió hace ya bastante tiempo, la venta de helicópteros militares a las fuerzas armadas de la potencia asiática, por parte de Finmeccanica, importante grupo de alta tecnología y de armamento de las participaciones estatales italianas.

Estamos de lleno en el progreso de las actuaciones pero mientras tanto ya ha sido descabezado el grupo y detenido entre polémicas su presidente y consejero delegado, Giuseppe Orsi. La acusación es de haber pagado “tangenti”, es decir comisiones, a personajes de varios países que habrían favorecido la venta de los aparatos. En sus escritos, el juez que investiga afirma que esos pagos, posiblemente también en África y en Brasil por otras ventas, era una "filosofía empresarial". Y mientras la política se interroga, se preocupa por el futuro de las empresas públicas, y también polemiza, hay quienes afirman que así funciona el mundo y que los jueces dinamitan la economía del país.

También hay polémica, aunque arrastra meses, por el pulso político-judicial-sindical en Taranto, la ciudad del sur en la que tiene su principal sede el gran complejo metalúrgico Ilva, paralizado por una contaminación y violación de leyes medioambientales que ahonda sus raíces en décadas. Y ahí están en juego por un lado la salud de una ciudad, por otro la economía de  la misma y la suerte de miles de trabajadores y sus familias.

El pulso es intermitente. Los jueces son inflexibles en la proclamación de su propia autonomía y los políticos, nacionales y locales, se enzarzan en un debate cruzado intentando una difícil conciliación entre respeto de las leyes, autonomía de la justicia y salvaguarda de un polo económico e industrial, toreando al mismo tiempo las legítimas reivindicaciones de trabajadores que ven peligrar su futuro, además del futuro de toda un territorio.

Candidatos con toga

Antonio Ingroia (LaPresse)Otra vez la “interferencia” de la magistratura en tiempos electorales. Una constante en Italia, un conflicto abierto desde hace muchos años y agudizado sobre todo por el pulso que con la magistratura, que define “de izquierda”, mantenido sobre todo por el ex presidente del gobierno, Silvio Berlusconi con varios jueces de diferentes lugares del país. Pero si Berlusconi es el que más entra en conflicto, no es el único político italiano que mira a ciertos sectores de la judicatura como a unos justicieros que golpean estratégica y oportunamente según marque el calendario político. Es decir, que actúan políticamente con medios judiciales abusando de su poder.

El “problema”, o mejor dicho el debate sobre ciertas actuaciones judiciales tiene luego un ulterior acento sobre la decisión de desembarcar directamente en el ágora política por parte de jueces que se han labrado su popularidad a través de investigaciones sonadas, polémicas y que han tenido que ver directamente con investigaciones en al ámbito de la política local o nacional. Dos casos sirven para ofrecer ejemplos.

Por un lado el juez Antonio di Pietro, en su tiempo justiciero de las polémicas investigaciones de “Mani Pulite (Manos limpias) que provocaron el paso de la primera a la segunda república con Tangentopoli. Un hombre que fundó un partido populista y justiciero y que después de unos cuantos años navegando entre acentos de antisistema y acomodación a su nuevo status, ahora está algo de capa caída por las acusaciones de haberse beneficiado, él y su propia familia, del dinero y propiedades que tendrían que ser de su partido.

El otro personaje es Antonio Ingroia, fiscal de Palermo titular de investigaciones sonadas, con implicaciones políticas y de políticos, que ahora afirma querer hacer limpieza con una formación de extrema izquierda creada alrededor de su propia persona. Y con una peculiaridad. Ingroia ha afirmado que se ha metido en política sin dejar la magistratura, dejando entender que si le sale mal la jugada, vuelve a los tribunales y a las investigaciones. Algo que las leyes permiten y que, sin embargo no ha gustado nada. Esta vez ni a derecha ni al centro, pero tampoco a la izquierda.

«Pleitos tengas… y los ganes». Recordando la vieja maldición gitana, el escritor Andrés Cárdenas, granadino de adopción y que del mundo calé podría disertar hasta en arameo, ponía el acento sobre el repelús que provocan las togas en esa etnia, sean togas de jueces o de abogado. Porque quien se mete en pleitos o tiene que ver con la justicia, al final siempre sale pagando o todo el pato o por lo menos una de sus alas. Y añadía, socarrón, recordando esa anécdota de la mujer de un abogado que preguntaba qué tal iba la cosa al marido, que llevaba el litigio de dos gitanos a cuenta de un burro. El consorte, seguro de lo que decía, le contestó: «Tranquila, cariño, el burro ya es nuestro».

Pues ese es el clima. Que las actuaciones de ciertos sectores y de ciertos representantes de la justicia estén avocadas a quedarse con algún que otro burro, gracias a sus actuaciones calculadas. Y los burros, en esas situaciones, serían dividendos ideológicos y políticos. Una demostración de fuerza y de poder, con posible desvío de la voluntad popular en las urnas. Sólo son sospechas, naturalmente. Pero algo, o mucho, queda.


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Fractura entre los islamistas en Mali antes del asalto africano

MARKALA, Mali/DAKAR (Reuters) - La alianza de grupos integristas islámicos que ocupa el norte de Mali sufrió una fractura el jueves, mientras las tropas africanas y francesas preparan una gran ofensiva terrestre que pretende expulsar a Al Qaeda y sus aliados de sus refugios en el Sáhara.

Un antiguo negociador de los rebeldes de Ansar Dine que ayudaron a capturar el norte del país el año pasado dijo que ahora forma parte de un grupo nuevo que quiere negociar y rechazó la alianza de Ansar Dine con la franquicia de Al Qaeda en el norte de África (AQMI).

No está claro cuántos combatientes se han unido al nuevo Movimiento Islámico de Azawad (MIA), pero el anuncio animará a los negociadores internacionales, que llevan tiempo tratando de dividir a la alianza islamista, considerada una gran amenaza por parte de Washington y otros países occidentales y africanos.

"Tiene que haber un alto el fuego para que pueda haber negociaciones", dijo a Reuters Alghabass Ag Intallah, integrante de la tribu Tuareg, desde la localidad de Kidal, un bastión de Ansar Dine en el norte de Mali.

MIA va a centrar sus esfuerzos en conseguir la autonomía para la tierra de los tuareg en el desierto, agregó.

La alianza islamista tiene en sus manos las ciudades de Tombuctú, Gao y Kidal. Está formada por AQMI, su escisión Mujwa y el grupo islamista maliense Ansar Dine, con un total de unos 3.000 combatientes.

Desde hace casi dos semanas, cazas franceses han bombardeado las posiciones islamistas, sus vehículos y almacenes en el centro y norte de Mali mientras se congregan las tropas africanas para lanzar una intervención militar con apoyo de la ONU.

Los bombardeos frenaron el avance rebelde hacia el sur y la capital, Bamako. Tropas malienses y francesas también han recapturado varias localidades después de que los insurgentes hayan evitado hasta ahora un enfrentamiento abierto, abandonando sus vehículos y huyendo hacia las zonas de matorrales.

El jueves, un corresponsal de Reuters vio a unos 160 militares de Burkina Faso en la polvorienta localidad maliense de Markala - las primeras tropas de un país del oeste de África que enlazan con las malienses y francesas.

-- Gráfico de Mali (en inglés): http://link.reuters.com/quz25t

Expertos militares dicen que hace falta un despliegue rápido y eficaz de tropas africanas, hasta superar las 5.000, para mantener el impulso de la operación que está en marcha.

Pero han surgido serias dudas sobre si tendrán las armas, el equipo y la formación para sostener una campaña prolongada en una zona desértica y montañosa.

Los donantes internacionales se reunirán en la capital etíope, Adis Abeba, el 29 de enero, para abordar la operación militar africana en Mali, y Francia ha dicho que se les pedirá que aporten unos 340 millones de euros.

NOTICIAS DE ASESINATOS POR VENGANZA

Las noticias del avance francés y maliense se han visto ensombrecidas por las acusaciones de algunos residentes y grupos de defensa de los derechos humanos de que soldados del Ejército maliense han ejecutado a tuaregs y árabes acusados de colaborar con los rebeldes.

El Ejército maliense ha negado estas acusaciones y el Gobierno ha ordenado a las Fuerzas Armadas que respeten estrictamente los derechos humanos.

Pero estas noticias sobre asesinatos de tuaregs y árabes, de piel más clara, a manos del Ejército maliense, mayoritariamente negro, ha aumentado el peligro de que la intervención con apoyo internacional pueda desatar un baño de sangre entre grupos étnicos y religiosos.

"Esta gente tomó las armas contra nosotros, nuestros compañeros fueron asesinados (...) Ya no tengo ningún amigo tuareg", dijo a Reuters un soldado maliense que pidió no ser identificado.

Por otra parte, el principal iman musulmán de Mali rechazó el jueves las acciones de los islamistas extranjeros en el norte del país y expresó su indignación porque estén intentando imponer una versión foránea en un país tradicionalmente musulmán.

"¿Qué derecho tienen a imponer aquí la sharia?" preguntó el imán Mahmud Dicko en una entrevista con el diario católico La Croix. "¿Qué derecho tienen a tomar las armas para decirnos cómo practicar el islam?"

"Gracias a Dios (Francia) ha intervenido para protegernos de aquellos que querían conquistarnos e imponernos su modo de vivir el islam", afirmó el líder del Consejo Islámico en Bamako.

/Por Richard Valdmanis y David Lewis/


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Fractura entre los islamistas en Mali antes del asalto africano

MARKALA, Mali/DAKAR (Reuters) - La alianza de grupos integristas islámicos que ocupa el norte de Mali sufrió una fractura el jueves, mientras las tropas africanas y francesas preparan una gran ofensiva terrestre que pretende expulsar a Al Qaeda y sus aliados de sus refugios en el Sáhara.

Un antiguo negociador de los rebeldes de Ansar Dine que ayudaron a capturar el norte del país el año pasado dijo que ahora forma parte de un grupo nuevo que quiere negociar y rechazó la alianza de Ansar Dine con la franquicia de Al Qaeda en el norte de África (AQMI).

No está claro cuántos combatientes se han unido al nuevo Movimiento Islámico de Azawad (MIA), pero el anuncio animará a los negociadores internacionales, que llevan tiempo tratando de dividir a la alianza islamista, considerada una gran amenaza por parte de Washington y otros países occidentales y africanos.

"Tiene que haber un alto el fuego para que pueda haber negociaciones", dijo a Reuters Alghabass Ag Intallah, integrante de la tribu Tuareg, desde la localidad de Kidal, un bastión de Ansar Dine en el norte de Mali.

MIA va a centrar sus esfuerzos en conseguir la autonomía para la tierra de los tuareg en el desierto, agregó.

La alianza islamista tiene en sus manos las ciudades de Tombuctú, Gao y Kidal. Está formada por AQMI, su escisión Mujwa y el grupo islamista maliense Ansar Dine, con un total de unos 3.000 combatientes.

Desde hace casi dos semanas, cazas franceses han bombardeado las posiciones islamistas, sus vehículos y almacenes en el centro y norte de Mali mientras se congregan las tropas africanas para lanzar una intervención militar con apoyo de la ONU.

Los bombardeos frenaron el avance rebelde hacia el sur y la capital, Bamako. Tropas malienses y francesas también han recapturado varias localidades después de que los insurgentes hayan evitado hasta ahora un enfrentamiento abierto, abandonando sus vehículos y huyendo hacia las zonas de matorrales.

El jueves, un corresponsal de Reuters vio a unos 160 militares de Burkina Faso en la polvorienta localidad maliense de Markala - las primeras tropas de un país del oeste de África que enlazan con las malienses y francesas.

-- Gráfico de Mali (en inglés): http://link.reuters.com/quz25t

Expertos militares dicen que hace falta un despliegue rápido y eficaz de tropas africanas, hasta superar las 5.000, para mantener el impulso de la operación que está en marcha.

Pero han surgido serias dudas sobre si tendrán las armas, el equipo y la formación para sostener una campaña prolongada en una zona desértica y montañosa.

Los donantes internacionales se reunirán en la capital etíope, Adis Abeba, el 29 de enero, para abordar la operación militar africana en Mali, y Francia ha dicho que se les pedirá que aporten unos 340 millones de euros.

NOTICIAS DE ASESINATOS POR VENGANZA

Las noticias del avance francés y maliense se han visto ensombrecidas por las acusaciones de algunos residentes y grupos de defensa de los derechos humanos de que soldados del Ejército maliense han ejecutado a tuaregs y árabes acusados de colaborar con los rebeldes.

El Ejército maliense ha negado estas acusaciones y el Gobierno ha ordenado a las Fuerzas Armadas que respeten estrictamente los derechos humanos.

Pero estas noticias sobre asesinatos de tuaregs y árabes, de piel más clara, a manos del Ejército maliense, mayoritariamente negro, ha aumentado el peligro de que la intervención con apoyo internacional pueda desatar un baño de sangre entre grupos étnicos y religiosos.

"Esta gente tomó las armas contra nosotros, nuestros compañeros fueron asesinados (...) Ya no tengo ningún amigo tuareg", dijo a Reuters un soldado maliense que pidió no ser identificado.

Por otra parte, el principal iman musulmán de Mali rechazó el jueves las acciones de los islamistas extranjeros en el norte del país y expresó su indignación porque estén intentando imponer una versión foránea en un país tradicionalmente musulmán.

"¿Qué derecho tienen a imponer aquí la sharia?" preguntó el imán Mahmud Dicko en una entrevista con el diario católico La Croix. "¿Qué derecho tienen a tomar las armas para decirnos cómo practicar el islam?"

"Gracias a Dios (Francia) ha intervenido para protegernos de aquellos que querían conquistarnos e imponernos su modo de vivir el islam", afirmó el líder del Consejo Islámico en Bamako.

/Por Richard Valdmanis y David Lewis/


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Fractura entre los islamistas en Mali antes del asalto africano

MARKALA, Mali/DAKAR (Reuters) - La alianza de grupos integristas islámicos que ocupa el norte de Mali sufrió una fractura el jueves, mientras las tropas africanas y francesas preparan una gran ofensiva terrestre que pretende expulsar a Al Qaeda y sus aliados de sus refugios en el Sáhara.

Un antiguo negociador de los rebeldes de Ansar Dine que ayudaron a capturar el norte del país el año pasado dijo que ahora forma parte de un grupo nuevo que quiere negociar y rechazó la alianza de Ansar Dine con la franquicia de Al Qaeda en el norte de África (AQMI).

No está claro cuántos combatientes se han unido al nuevo Movimiento Islámico de Azawad (MIA), pero el anuncio animará a los negociadores internacionales, que llevan tiempo tratando de dividir a la alianza islamista, considerada una gran amenaza por parte de Washington y otros países occidentales y africanos.

"Tiene que haber un alto el fuego para que pueda haber negociaciones", dijo a Reuters Alghabass Ag Intallah, integrante de la tribu Tuareg, desde la localidad de Kidal, un bastión de Ansar Dine en el norte de Mali.

MIA va a centrar sus esfuerzos en conseguir la autonomía para la tierra de los tuareg en el desierto, agregó.

La alianza islamista tiene en sus manos las ciudades de Tombuctú, Gao y Kidal. Está formada por AQMI, su escisión Mujwa y el grupo islamista maliense Ansar Dine, con un total de unos 3.000 combatientes.

Desde hace casi dos semanas, cazas franceses han bombardeado las posiciones islamistas, sus vehículos y almacenes en el centro y norte de Mali mientras se congregan las tropas africanas para lanzar una intervención militar con apoyo de la ONU.

Los bombardeos frenaron el avance rebelde hacia el sur y la capital, Bamako. Tropas malienses y francesas también han recapturado varias localidades después de que los insurgentes hayan evitado hasta ahora un enfrentamiento abierto, abandonando sus vehículos y huyendo hacia las zonas de matorrales.

El jueves, un corresponsal de Reuters vio a unos 160 militares de Burkina Faso en la polvorienta localidad maliense de Markala - las primeras tropas de un país del oeste de África que enlazan con las malienses y francesas.

-- Gráfico de Mali (en inglés): http://link.reuters.com/quz25t

Expertos militares dicen que hace falta un despliegue rápido y eficaz de tropas africanas, hasta superar las 5.000, para mantener el impulso de la operación que está en marcha.

Pero han surgido serias dudas sobre si tendrán las armas, el equipo y la formación para sostener una campaña prolongada en una zona desértica y montañosa.

Los donantes internacionales se reunirán en la capital etíope, Adis Abeba, el 29 de enero, para abordar la operación militar africana en Mali, y Francia ha dicho que se les pedirá que aporten unos 340 millones de euros.

NOTICIAS DE ASESINATOS POR VENGANZA

Las noticias del avance francés y maliense se han visto ensombrecidas por las acusaciones de algunos residentes y grupos de defensa de los derechos humanos de que soldados del Ejército maliense han ejecutado a tuaregs y árabes acusados de colaborar con los rebeldes.

El Ejército maliense ha negado estas acusaciones y el Gobierno ha ordenado a las Fuerzas Armadas que respeten estrictamente los derechos humanos.

Pero estas noticias sobre asesinatos de tuaregs y árabes, de piel más clara, a manos del Ejército maliense, mayoritariamente negro, ha aumentado el peligro de que la intervención con apoyo internacional pueda desatar un baño de sangre entre grupos étnicos y religiosos.

"Esta gente tomó las armas contra nosotros, nuestros compañeros fueron asesinados (...) Ya no tengo ningún amigo tuareg", dijo a Reuters un soldado maliense que pidió no ser identificado.

Por otra parte, el principal iman musulmán de Mali rechazó el jueves las acciones de los islamistas extranjeros en el norte del país y expresó su indignación porque estén intentando imponer una versión foránea en un país tradicionalmente musulmán.

"¿Qué derecho tienen a imponer aquí la sharia?" preguntó el imán Mahmud Dicko en una entrevista con el diario católico La Croix. "¿Qué derecho tienen a tomar las armas para decirnos cómo practicar el islam?"

"Gracias a Dios (Francia) ha intervenido para protegernos de aquellos que querían conquistarnos e imponernos su modo de vivir el islam", afirmó el líder del Consejo Islámico en Bamako.

/Por Richard Valdmanis y David Lewis/


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Dieciocho muertos en el asalto final de las fuerzas argelinas - APS

ARGEL (Reuters) - Las fuerzas especiales argelinas lanzaron el sábado el "asalto final" contra los islamistas que mantienen retenidos a extranjeros en una planta de gas en el desierto argelino, matando a once de los combatientes vinculados con Al Qaeda, dijo la agencia de noticias oficial del país, APS.

Siete rehenes extranjeros retenidos por los integristas han sido asesinados por sus captores, dijo APS.


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Mueren 30 rehenes en el asalto al campo de gas en Argelia

ARGEL (Reuters) - Treinta rehenes murieron, entre ellos al menos siete extranjeros, durante una operación de rescate de las fuerzas argelinas en una planta gasífera en el desierto capturada por militantes islamistas, dijo una fuente de seguridad local, en una de las mayores crisis internacionales con rehenes en décadas.

La fuente dijo a Reuters que entre los rehenes fallecidos había ocho argelinos, dos japoneses, dos británicos y un francés. La nacionalidad de los demás fallecidos no estaba clara.

También murieron al menos 11 militantes durante la operación militar, entre ellos dos argelinos -uno de ellos el líder de los secuestradores, Tahar Ben Cheneb-, tres egipcios, dos tunecinos, dos libios, un maliense y un ciudadano francés.

Otra fuente local dijo a Reuters que tres rehenes habían sido liberados por el Ejército en la operación, que terminó entrada la noche.

Las noticias sobre prisioneros fallecidos en el rápido desarrollo de acontecimientos generaron un coro de expresiones de inquietud por parte de líderes occidentales.

El pulso comenzó el miércoles de madrugada, cuando milicianos que se presentaron como el Batallón de Sangre tomaron las instalaciones. Dijeron tener a 41 extranjeros prisioneros y pidieron que Francia detuviera su operación militar contra otras milicianos islamistas vinculados a Al Qaeda en la vecina Mali.

La incursión elevó los temores a que yihadistas armados puedan lanzar nuevos ataques en Argelia, un amplio país desértico con grandes reservas de gas y petróleo, que se está recuperando de un largo conflicto con rebeldes islamistas en los años 90 en el que murieron unas 200.000 personas.

Medios de la región y diversas fuentes ofrecieron durante la tarde cifras contradictorias de rehenes fallecidos, liberados o retenidos, noticias que resultaban difíciles de confirmar.

Un trabajador argelino que logró escapar dijo a Reuters que los secuestradores dijeron a los rehenes que no lastimarían a los musulmanes pero podrían matar a los occidentales "cristianos e infieles".

Por su parte, la agencia oficial de noticias APS dijo que cerca de la mitad de los rehenes habían sido liberados y que cerca de 600 trabajadores argelinos lograron escapar.

Reino Unido y Noruega, cuyas firmas petroleras BP y Statoil gestionan conjuntamente la planta con la petrolera estatal argelina Sonatrach, dijeron que habían sido informados por las autoridades argelinas de que había una operación militar en marcha.

Staoil dijo que estaba evacuando a 40 de sus trabajadores de otras instalaciones argelinas.

El primer ministro británico, David Cameron, llamó a su homólogo argelino para expresarle su preocupación por lo que describió como una "situación sumamente grave", dijo un portavoz de su despacho.

"Los argelinos saben que nosotros habríamos preferido haber sido consultados de antemano", declaró el portavoz.

SUBIENDO LAS APUESTAS

El incidente eleva notablemente la relevancia de la intervención de Francia contra los rebeldes vinculados a Al Qaeda en Mali, donde cientos de paracaidistas e infantes de marina galos están realizando una ofensiva en tierra sobre los insurgentes, tras ataques aéreos que comenzaron esta semana.

"Lo que ocurre en Argelia proporciona más evidencias de que mi decisión de intervenir en Mali estaba justificada", dijo el presidente francés, François Hollande, agregando que los acontecimientos parecían haber dado un giro dramático del que todavía estaba esperando detalles.

El presidente había señalado antes que entre los rehenes había un número no identificado de ciudadanos franceses.

El ministro del Interior argelino, Daho Uld Kablia, dijo que los secuestradores están liderados por Mokjtar Belmojtar, un veterano guerrillero islamista que peleó contra las fuerzas soviéticas en Afganistán en los 80 y que fundó una agrupación en el Sáhara tras distanciarse de otros líderes locales de Al Qaeda.

El líder rebelde, apodado "El inalcanzable" por la inteligencia francesa y "señor Marlboro" por algunos locales por su negocio ilícito de venta de cigarrillos, no tiene vínculos conocidos con los insurgentes que capturaron localidades del norte de Mali el año pasado.

Antes del asalto, los secuestradores permitieron a algunos de los prisioneros hablar con los medios, en un aparente intento por elevar la presión sobre las fuerzas argelinas para que no accedieran al complejo.

Un rehén no identificado, que hizo declaraciones a la cadena France 24 bajo anonimato, dijo que los prisioneros habían sido obligados a portar cinturones con explosivos y que sus captores les habían amenazado con hacer estallar la instalación.

Dos rehenes, identificados como un británico y un irlandés, conversaron con el canal de televisión Al Yazira y pidieron a las fuerzas argelinas que se retiraran del área para evitar víctimas.

"Estamos recibiendo cuidado y tratamientos de nuestros secuestradores. El Ejército (argelino) no se ha retirado y están disparando hacia el complejo", sostuvo el hombre británico.

"Hay unos 150 rehenes argelinos. Les decimos a todos que las negociaciones son una señal de fortaleza y que pueden evitar la pérdida de vidas", declaró.

Irlanda dijo después que el rehén irlandés estaba entre los liberados.

No fue posible confirmar el número preciso y las nacionalidades de los rehenes extranjeros, ya que algunos países eran reacios a revelar información que podría ser útil para los secuestradores.

Reino Unido dijo que uno de sus ciudadanos murió al inicio de la crisis el miércoles y que otros británicos estaban retenidos.

Los milicianos dijeron que siete estadounidenses estaban entre sus rehenes, una cifra que las autoridades en Washington no confirmaron.

Por otro lado, la petrolera española Cepsa dijo haber iniciado la evacuación de su personal en otras zonas de Argelia, un país miembro de la OPEP.

/Por Lamine Chikhi/


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