La ONU como la NASA han reconocido que hay tal cantidad de chatarra espacial orbitando nuestra planeta, que constituye un serio peligro. Por ejemplo, para los astronautas que viven y trabajan en la Estación Espacial Internacional. En sus salidas fuera de la base han llegado a tener que ponerse a salvo de fragmentos de basura que se les acercaban a mucha velocidad. De alcanzarles y afectar a sus trajes presurizados, podría costarles la vida.