El presidente de Siria, Bashar al Assad, ha solicitado este miércoles a los líderes del bloque de los BRICS --compuesto por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica-- que unan esfuerzos para lograr el fin de la violencia en el país árabe y garantizar el éxito de una solución política.
"Esto requiere la clara voluntad internacional para secar a las fuentes del terrorismo y detener la entrega de armas y financiación (a estos grupos)", ha manifestado, según ha informado la agencia estatal siria de noticias, SANA.
Así, Al Assad ha solicitado a los BRICS que contribuyan a la estabilización de la situación política mundial, al tiempo que ha destacado que "el grupo se ha convertido en la esperanza de nuestros pueblos oprimidos, que sufren una flagrante injerencia extranjera en sus asuntos e intereses".
En este sentido, ha destacado que Siria sufre desde hace dos años "el terrorismo apoyado por países árabes, regionales y occidentales, que están involucrados en la muerte de civiles y la destrucción de infraestructura y patrimonio cultural del país, así como su identidad de coexistencia e igualdad entre todos los componentes de la sociedad".
"Vosotros, con todo el peso político, económico y cultural que representáis, debéis ejercer todos los esfuerzos posibles para poner fin al sufrimiento del pueblo sirio, derivado de las injustas sanciones económicas (impuestas), que violan el Derecho Internacional y que afectan directamente al bienestar de nuestros ciudadanos y a sus necesidades básicas", ha agregado Al Assad.
El presidente sirio ha expresado la "aspiración del pueblo sirio a trabajar con los BRICS", a los que ha considerado "una fuerza que busca expandir la paz, la seguridad y la cooperación entre los países, alejada de la hegemonía que dicta la opresión y que ha durado décadas".
Por último, ha mostrado su deseo de que el bloque "juegue un papel efectivo para poner freno a los excesos de países conocidos por violar la Carta de Naciones Unidos a través de su injerencia en los asuntos internos de otros países" y que "trabaje para conseguir democracia en las relaciones internacionales".
Naciones Unidas calcula que desde marzo de 2011, cuando comenzó el levantamiento popular contra el Gobierno de Al Assad, unas 70.000 personas han muerto a causa de los combates entre las fuerzas gubernamentales y rebeldes.
El Gobierno atribuye gran parte de las víctimas a los grupos terroristas que actúan en el país árabe --según ha denunciado insistentemente-- con la financiación y el apoyo material de Arabia Saudí, Qatar y Turquía, entre otros.
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