Pierson trabajó durante 30 años para el Servicio Secreto, que además ocuparse de la protección del presidente y de su familia tiene a su cargo investigar sobre eventuales falsificaciones de monedas y fraudes.
La reputación de esta policía de élite se vio afectada en abril de 2012, cuando 12 de sus agentes generaron un escándalo al saberse que habían frecuentado a prostitutas durante la Cumbre Interamericana de Cartagena, en Colombia, antes de la llegada de Obama. Nueve de ellos fueron despedidos, renunciaron o se jubilaron tras el incidente.
El jefe saliente del Servicio Secreto, Mark Sullivan, se disculpó por este escándalo, que llevó a la agencia a modificar algunas de sus pautas internas de funcionamiento.
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