"Me siento avergonzado. Sí, esto es algo muy feo", dijo Armstrong a la presentadora Oprah Winfrey, agregando que su momento más duro, que lo bajó más a tierra, fue cuando le solicitaron dejara primero la dirección de la fundación de lucha contra el cáncer Livestrong y luego que cortara cualquier vínculo. "Eso dolió en forma infernal".
Armstrong, sobreviviente a mediados de los años 90 de cáncer testicular con metástasis en cerebro, abdomen y huesos, fundó Livestrong para ayudar a combatir el cáncer y en los últimos 15 años ha recaudado unos 500 millones de dólares.
Horas antes de grabar la entrevista con Winfrey el lunes pasado, la cual fue divulgada en dos partes entre jueves y viernes, fue en persona a la sede de Livestrong para disculparse.
Ante Winfrey Armstrong reconoció en la entrega del jueves que se dopó durante años. "Mi cóctel era EPO (eritropoyetina), transfusiones (de sangre) y testosterona". Eso luego que una montaña de evidencias demostrara sus mentiras.
En la segunda parte de la entrevista que ofrecio al canal Oprah Winfrey Network (OWN), Armstrong tocó temas relativos a cómo ha afectado a su familia su caída en desgracia, y dijo estar tomando terapia para pasar por este dificil momento.
"He estado tomando terapia, debo volver a ser consistente y a superar ésto", dijo, y apuntó que en todo este proceso ha tenido el apoyo de su actual pareja, su ex-esposa y sus hijos.
El ciclista estadounidense, siete veces ganador del Tour de Francia antes de ser despojado de esas victorias luego de que una montaña de evidencias demostrara sus mentiras, confesó su dopaje en la primera parte de la entrevista el jueves.
Luego de que la Agencia Antidopaje Estadounidense (USADA) pusiera al descubierto las mentiras de Armstrong tras una extensa investigación en la que entrevistó a decena de testigos, el norteamericano vio derrumbarse su mito y la estampida de patrocinadores y aficionados que le respaldaban.
El exciclista negó sin embargo que intentara sobornar a la USADA antes de reiterar "lamento profundamente lo que hice".
El propio Armstrong admitió que toda su historia fue "un cuento de hadas, un engaño construido sobre una mentira", y aceptó ser castigado, aunque dijo merecer una segunda oportunidad, pensando en una sanción menor para regresar a las competiciones.
"Diablos, sí. Soy un competidor. Eso es lo que he hecho toda mi vida. Me encanta entrenar. Me encanta correr", dijo Armstrong a Oprah Winfrey. "No es el Tour de Francia, pero hay un montón de otras cosas que podría hacer. Merezco ser castigado. No estoy seguro de que merezca la pena de muerte."
Cuestionado sobre si sentía remordimientos por lo que había hecho, Armstrong contestó imperturbable: "Absolutamente. Este es mi primer paso y estoy pagando el precio".
Empero, minutos después tuvo el único momento de debilidad durante la entrevista de casi cuatro horas, cuando conteniendo las lágrimas, y en medio de largas pausas, explicó cómo ha asumido su hijo Luke todo el proceso del escándalo de dopaje.
"El nunca me preguntó: '¿Papá, esto es verdad?'. Siempre creyó en mí, y fue dificil explicarle esto a un chico de 11 años", acotó. "Quiero que sepas la verdad, le dije, y cuando un chico en la escuela te diga algo no me defiendas, sólo dile: 'Hey, mi papá pidió perdón'".
La entrevista de Armstrong causó gran revuelo internacional, y según datos de la revista Entertainment Weekly, unos 3,2 millones de televidentes en los Estados Unidos sintonizaron el canal de Oprah Winfrey para verlo confesar su dopaje.
Fue el programa más visto en el canal OWN, después de la conversación de la presentadora, en marzo de 2012, con la familia de la fallecida cantante Whitney Houston, dijo la cadena en un comunicado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario