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EL PODER DE LOS TRABAJADORES

Poema de Bertolt Brecht [1935]
En un día deter­mi­nado en toda España
Los tra­ba­jadores par­alizaron las fábri­cas.
Los trenes esta­ban fríos
sobre los rieles.
Sin luz las casas y las calles los telé­fonos
eran un mon­tón de latas inútiles.
Los estafadores
ya no podían lla­mar a los policías.
En lugar de ello las masas
habla­ban entre sí.
Durante tres días los servi­dores de los aparatos de gran poten­cia fueron sus dom­i­nadores.
Al dejar de tra­ba­jar, los tra­ba­jadores mostraron su poder.
El ter­reno fér­til
fue de repente como un suelo de piedra. A nadie abri­gaba la lana
sin elab­o­rar, a nadie
el car­bón que se quedó en la mina.
Hasta la bota de los policías
iba a deshac­erse sin dejar suce­sora.
Entonces
la desunión rompió la fuerza del alza­miento, pero aun así todavía
Las ordenes de los jefes de ter­mi­nar la huelga
Tar­daron días en
lle­gar a las masas; es que esta­ban sin vapor las loco­mo­toras y
aban­don­adas las ofic­i­nas
de correo
Es decir, aun así todavía se mostró el
gran poder de los trabajadores.

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